EL GALGO
ESPAÑOL Y LA CAZA CON GALGOS.
El galgo Español es una raza ancestral , ya que sus orígenes se pierden en el tiempo. Ya en la edad de piedra encontramos dibujos en las cavernas, teniendo en España dos ejemplos claros en Altamira y Alpera.
A medida que avanza la historia, el lebrel se hace
más patente; en Arabia, pero sobre todo en
Egipto cobra un protagonismo inusitado y así lo hacen constar las
numerosas representaciones de estos animales en pinturas, escultúras,
tapices e incluso templos. Se cuenta, que llegaron a ser tan “adorados” que se
dictó una ley que prohibía matarlos bajo pena de muerte. Por aquel entonces el
galgo era utilizado en cacerías de animales mayores y liebres.
Grecia y Roma no iban a quedar al margen en el mundo
del lebrel. Destaca el filósofo historiador Flavio Arriano, el cual editó un
manual de caza “Cynegéticus” en el que ponía de
manifiesto no solo los cuidados y alimentación de los lebreles sino también el
empleo para la caza. Así mismo dictó una serie de reglas para la competición,
de las que algunas de ellas imperan todavía en nuestros días. Además de
Arriano, de esta época cabe destacar a Alejandro Magno, que llegó a poner a una
ciudad el nombre de uno de sus preciados lebreles, “Peritas”.
En la Edad Media se utilizó, dadas sus dotes de
velocidad y resistencia, para dar alcance a la caza. Incluso está escrito que
“El Cid” siempre cuidaba a sus lebreles antes de salir de Caza.
Desde entonces, el galgo ha sufrido innumerables
transformaciones, pasando de ser un medio para obtener caza y comida a
enmarcarse en un sistema meramente deportivo. Esta transformación vino
acompañada a su vez de la transformación del terreno (deforestación),
concentraciones del mismo, prohibiciones y limitaciones en la caza.
Curiosamente durante los siglos XVI, XVII y XVIII,
España exportó a países como Irlanda e Inglaterra gran cantidad de galgos
españoles, los cuales ayudaron a la conformación del Galgo Inglés o Greyhound. Sin embargo a comienzos del siglo XX, y una vez
reglamentada la competición en nuestro
país (en mi opinión como consecuencia del tiempo mínimo que se puso para dar
una carrera por válida), se comenzaron a cruzar nuestros galgos con los galgos
ingleses, produciendo un gran deterioro en la raza hasta bien entrados los años
70.
David Salamanca, fundador del Club del Galgo
Español, junto con muchos otros que a partir de él han creído en esta raza, no
solo de forma morfológica sino también de forma funcional; son los que están
consiguiendo que el Galgo Español este demostrando que su motivo de existencia
no solo está es las exposiciones sino sobre todo en el campo, detrás de la
liebre, que es para lo que fue creado.
En la actualidad cada vez son más los preparadores
que buscan las características del Galgo Español para competir en Campo
Abierto, prueba de ello son los ejemplares que se han llevado el trofeo “David
Salamanca”, en memoria del mismo, al galgo con mayores características de galgo
español, en los últimos campeonatos de España
de galgos en Campo. Entre ellos destacamos:
-
“Segura” de Valladolid. Campeona en 1996.
-
“Pólvora” de Toledo. Semifinalista 2001.
-
“Sevilla” y “Salada” de Zamora. Semifinalistas en 2000 y 2003
respectivamente.
-
“Tara” de Toledo. Bicampeona en 2003 y 2004.
Este plantel de auténticas máquinas de correr, animan
cada día más, a creer en nuestro lebrel y a buscar en ellos la clave del éxito
funcional en el campo.